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Bajo un cielo dramático
Margarita Mejía
Bogotá, Colombia
2005
Cuando camino, hago casi siempre los mismos recorridos. Me gusta lo que veo. Mi mirada se detiene en algunos puntos fijos y me guía la luz. Son pequeños viajes en los que Bogotá se transforma frente a mi, se me presenta vital, luminosa, sobrecogedora. El ruido me acompaña y el sol golpea las paredes de los edificios, los callejones. Me voy en zigzag, cambiándome de calle, miro los muros, me dejo llevar por los ojos. Cuando el sol sale, la ciudad parece renacer, la luz de Bogotá y sus cielos me ayudan a vivir, a sobrellevar los días grises.
La ciudad es un asunto personal, según el propio drama, cada quien la vive diferente. Algunas tardes aparece una bruma en el aire y un resplandor ilumina un extraño edificio. Es como verlo por primera vez. Me gusta caminar por la Jiménez y el Centro. Creo que tenía una deuda porque no la había retratado como yo la veo. Ahora me siento mejor.
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