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El Tsunami Argentino
Javier López Echegoyen
Argentina
[2006—2007]
El 10 de noviembre de 1985, luego de una lluvia abundante, sopló implacable el viento del oeste y el precario terraplén de contención construido en 1978 ya no pudo soportar la presión del Lago Epecuén.
Fue el comienzo de un anunciado fin: la mitad de la Villa Lago Epecuén quedó bajo agua, diez días después la inundación fue total y para 1993 el pueblo estaba sumergido 10 metros.
Hasta que el agua, nacida para curar, se convirtió en enfermedad terminal, en Epecuén vivían 1500 personas, había un club, una escuela, un jardín de infantes, una iglesia, dos camping, una pileta de natación, varias termas, asfalto, locales bailables y capacidad para alojar a 5000 personas.
En las décadas 60 y 70 llegó a recibir 25 mil turistas entre los meses de noviembre y marzo, deseosos de comprobar las propiedades terapéuticas de la salinidad del lago.
Pero la mano del ser humano hizo que el emprendimiento quedara reducido a escombros submarinos. El lago Epecuén es la última olla lacuestre de un sistema de 7 lagunas, las encadenadas ubicadas al oeste de la provincia de Buenos Aires; por lo tanto, todos los excedentes de agua comprendidos en este sistema derivan a ese punto. Distintas obras realizadas anárquicamente desde 1947 en toda la región modificaron el equilibrio hidráulico y gestaron la gran inundación de la Villa ubicada en el partido de Adolfo Alsina.
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Hoy las aguas siguen poseyendo altas cualidades minerales y por ende curativas. Sin embargo, ahora Epecuén no cura, enferma: con el agua en retirada es desolador ver los restos de un proyecto turístico pensado para sanar al mismo ser humano que terminó matándolo.