(es)cenas
Iván Castiblanco Ramírez
Buenos Aires, Argentina
2009
Barthes decía que el espacio privado es aquel en el que uno no es imagen, es decir, aquel espacio en el cual no significamos nada para otro, donde somos invisibles, innombrables, inimaginables. Así puesto, parecería que no es posible conciliar lo público con lo privado, que mientras uno sea percibido por otros inevitablemente se convertirá en imagen.
En el día de la primavera, miles de personas llegan a los bosques de Palermo para conmemorar el cambio de estación, la mayoría de ellas son jóvenes estudiantes, pero también llegan familias, parejas y amigos. El espacio público se ve absolutamente repleto de gente, músicas, comida, algarabía, movimiento. Parecería que este es el día más público del año, un día lleno de imágenes.
Pero cada grupo de amigos, cada familia, cada pareja, incluso cada persona, que parece hacer parte de esta gran conglomeración, de esta gran imagen pública, construye para sí una especie de espacio privado, sin paredes ni techo, en el cual configuran una imagen de sí mismos que no es interpretable por los demás. La multitud se aglomera, se mueve, pasan unos al lado de los otros, pero estar todos juntos no es más que una excusa para permanecer en su propio espacio.
Este espacio privado imaginario, imaginable para los que lo conforman como espacio privado, invisible para los demás, se configura, al mismo tiempo, alrededor de la naturaleza y la ciudad, teniendo como eje articulador la comida. La cena configura una escena privada, las es_cenas son invisibles para la mayoría, y hay que recurrir a la producción de una imagen, de una fotografía, para poderlas imaginar