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Al juego por Asalto
Graciela Ballesteros
[2007]
En la feria del libro infantil, el payaso daba la bienvenida, invitándolos al juego.
Pasen, nuestro amigo el anfitrión del evento, les indicará las actividades del día de hoy.
Este era un gran muñeco, de madera, con anteojos rojos y camiseta rayada al tono, que desplegaba simpatía, con su gran sonrisa cálida, lograba que los niños quisieran sacarse fotos con él.
Al ingresar, gran cantidad de libros desplegados sobre las mesas, esperaban ser descubiertos, por manos pequeñas e intrépidas, que revisaban sus paginas en busca de conocimiento.
Algunos muñecos hechos con botellas de plástico de color amarillo y ojos saltones, colgaban de la pared, observando, con una mirada curiosa, a los que se acercaban al lugar.
Después de un rato comenzaron a charlar con un compañero suyo, otro muñeco de cara alargada y nariz puntiaguda, que tenia un pequeño gorro sobre su cabeza, que combinaba con la tonalidad de su rostro, que cuidaba celosamente, los dibujo pegados sobre una pared, que algunos pequeños le habían obsequiado, y que mostraba orgulloso a todo aquel que quisiera pasar a verlos.
Otros se sintieron atraídos por el arte, y decidieron tomarse un momento, para realizar alguna escultura.
Sus manos curiosas, modelaban la arcilla con gran destreza, tratando de dar forma a sus sueños, pero no se olvidaron de ningún detalle, prefirieron colocar una vincha alrededor de su cabeza, para trabajar con mayor comodidad.
También había espacio para el deporte, un muchacho de gorro, multicolor, que se asemejaba, al utilizado por los arlequines, invitaba a encestar la pelota en el cesto, todo ganador recibía un premio a su pericia.
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Los que no se sentían atraídos con la escultura, podían, agruparse cómodamente alrededor de las pequeñas mesas, ya dispuestas con hojas blancas, pinturitas, crayones y temperas, la técnica era libre, a dibujar lo que mas les guste, un adulto de pie, estaba pendiente, que, nadie se quedara sin dibujar.
Algunos prefirieron asistir con su colegio, se acercaban distendidos a las mesas en busca de los cuentos clásicos, que estaban a un precio económico, se distinguían del resto porque portaban orgullosos su inmaculado delantal blanco.
Discrepaban con sus padres en la elección del libro, parecían no tener los mismos gustos, como tampoco, tener interés en los libros que sus padres querían elegirles. Revisaban los libros infantiles, pasaban sus hojas, una por una, había que investigar detenidamente cada texto hasta encontrar el correcto.
La magia también estuvo presente, los carteles, anunciaban el comienzo del espectáculo, del gran red manso, red de magos, con su chaqueta marrón, y remera al tono, desplegaba, su habilidad en el manejo del juego de barajas, la mayor curiosidad, estaba centrada, en su vestimenta, casual y moderna, perecería ser, que los magos actuales, ya no andan todo el tiempo con la galera y la paloma.
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