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El Desesperante Amor al Dinero
Gustavo Demaria Molinari
Buenos Aires
A las dos y media de la tarde el clima del recinto de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires era exasperante. Era un espacio sin horizonte y en desequilibrio. Tampoco había continuidad de acciones, gestos. No había senderos por caminar.
Todo el tiempo había interrupciones, gritos, ecos en un espacio enorme y delirante.
¿Por qué? –pregunté–, la respuesta no se hizo esperar: “es que la bolsa está en baja”. ¿Y entonces qué pasa? –retruqué–. No obtuve respuesta verbal, sólo un cerrar de ojos y una cabeza gacha. Parecía la información de la muerte de un ser querido, pero no lo era. Sí había una perdida, pero de dinero. Cuánto amor se debe profesar por algo para angustiarse así.
Me imaginé que ese podía ser el campo de batalla de la 4ª guerra mundial… pero los arsenales eran financieros y las victimas seguramente los países del tercer mundo.
En esta historia gráfica he tratado de representar la desesperación en este nuevo orden fanático y totalitario de los mercados.
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