Volver a
Gente de Oro
Iván Castiblanco Ramírez
Corregimiento de Caño del Oro, Cartagena de Indias, Colombia
[2002]
Cartagena de Indias es el principal destino turístico de Colombia, durante todo el año miles de turistas nacionales y extranjeros acuden a esta mágica ciudad de murallas y calles coloniales, para disfrutar del eterno verano de esta región tropical que permite el goce durante todo el año de sus playas. Es probable que muchas personas imaginen que la cotidianidad de esta ciudad gira exclusivamente en torno a las actividades turísticas, sin embargo, este multimillonario negocio incluye a un pequeño porcentaje de la población de esta ciudad. Un ejemplo de esta situación es la que viven los habitantes de un corregimiento (una pequeña población que se encuentra en el área rural de la ciudad) que se encuentra en la isla de Tierra Bomba a 30 minutos en lancha de Cartagena: Caño del Oro.
Este nombre proviene del uso que se le daba a este lugar en la colonia, ya que allí estaban unos enormes hornos donde el oro proveniente de los tesoros indígenas era fundido para ser enviado a España. Sin embargo, poco o nada de esta riqueza ha quedado en Caño del Oro. En la actualidad, es una población con dos calles sin pavimentar, habitada en su mayoría por familias que devengan su sustento de actividades relacionadas con la pesca y la operación de lanchas y pequeños navíos. Los fines de semana algunos hombres se quedan en casa descansando, otros deben salir temprano a trabajar, pero las mujeres, niños y ancianos permanecen en sus casas llevando a cabo diferentes actividades.
Es una población de ventanas y puertas abiertas, donde el espacio público parece no estar separado del privado. Es muy fácil comenzar el recorrido en la calle y al poco tiempo entablar una conversación con las personas que están afuera o adentro de sus casas. Es así como se percibe un ambiente diferente al de las calles y playas habitadas por turistas, una cierta calma habita en Caño del Oro y se desplaza suavemente con la brisa entrando y saliendo de las casas.
Haga clic en la imagen que desea ampliar
     
Estas son imágenes de escenas habituales en esta población, interrumpidas por la mirada entrometida de un forastero que bien podía sentirse más cómodo jugando su papel de turista, pero que prefirió llevar su mirada hacia el encuentro con unas personas que no hacen parte del teatro de la ciudad “mágica, romántica y colonial” de Cartagena. En lugar de esto, se encontró con la cotidianidad de una vida sencilla rodeada de muchas carencias materiales, pero plena de la magia de personas que abren sus hogares, rostros, palabras y miradas para acoger a los extranjeros. Tal vez ya no se encuentre el oro de la colonia, pero las calles de Caño del Oro están llenas de un tesoro más grande: sus habitantes.