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Vidas de Hierro
Liliana Reyes
Bogotá, Colombia
[2005]
En una figuradora de hierro, ubicada al nororiente de la ciudad, alrededor de ocho hombres usan hierro y acero para producir flejes y figurar varillas con las que hacen bases y columnas que serán utilizadas en la construcción de casas y edificios.
Es un trabajo duro que, como muchos de los realizados en la ciudad, terminan siendo invisibles. Los hombres que conforman la nomina de operarios simplemente sobrellevan el peso de esta ardua labor para tener una modesta fuente de ingresos que les permita subsanar sus necesidades básicas.
En algunos momentos pude percibir como la dureza del hierro se apodera de sus vidas. Durante las 12 ó 14 horas diarias que se dedican a realizar su trabajo, sus manos, brazos y rostros parecen fundirse con la dureza de los materiales con que trabajan, son hombres distantes probablemente debido a que, además del esfuerzo físico, se requiere mucha concentración para conservar la integridad física.
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En medio de sus jornadas diarias hay tiempo para olvidarse de la rutina, tiempo para conversar o fumar un cigarrillo sentados en sus máquinas. Cuando se cierran las puertas de la fábrica dejan el hierro en su interior y se convierten en otros habitantes más de esta ciudad que ha sido forjada, en parte, por sus manos y sus vidas.