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El Septimazo
Iván Castiblanco Ramírez
Bogotá, Colombia
[2008]
Desde hace más de un año la Alcaldía Mayor de Bogotá decidió dar vida a una vieja tradición de la ciudad: el septimazo. A mediados del siglo pasado, los cachacos –así se denominaba a los bogotanos de esa época- tenían la costumbre de salir en horas de la tarde-noche a dar un paseo nocturno por la carrera séptima con el fin de ver las vitrinas de los almacenes, encontrarse con vecinos y amigos, así como para degustar unas típicas onces santafereñas con chocolate caliente o festejar con la tradicional bebida de la chicha. Desde febrero de 2007 se oficializó que todos los viernes, entre las 5 y 11 PM, se cierra el paso de vehículos sobre la Carrera Séptima, en el trayecto que va desde la Plaza de Bolívar hasta la Calle 26. Durante este periodo de tiempo cientos de peatones se toman la avenida que se convierte en algo muy parecido a una feria de pueblo, a un mercado popular, o mejor a una explosión de colores, olores y sabores que se asemejan a un pequeño carnaval. Locales comerciales, ventas ambulantes, puestos de comida, juegos y diversos tipos de espectáculos conforman el repertorio de servicios que cualquier ciudadano puede disfrutar en esta nueva versión de la antigua tradición capitalina. Es un espacio de turismo para que la gente camine por el centro, un espacio de comercio, arte y cultura, que se ha convertido en una atractiva forma de entretenimiento.
Entre los espectáculos se pueden encontrar cantantes y grupos de variados aires musicales como el tango, la música andina, la salsa, la cumbia y la música de gaitas del sur de Bolívar. También se encuentran mimos, clowns, cirqueros, culebreros y hasta un faquir criollo. Cada uno de ellos se esfuerza para llamar la atención del público, sus presentaciones no son para nada improvisadas, cuentan con sistemas de amplificación de sonido, vestuario y rutinas bastante profesionales; es un gran esfuerzo que busca lograr el reconocimiento del público. Los artistas llegan desde las cuatro de la tarde a marcar su lugar, el que llega primero puede escoger un mejor sitio, pero hay algunos sitios que ya son propios de algunos artistas, como la cuadra de la 17 en la que siempre se presenta el mimo. Un espectáculo interesante es el que presenta el Circo Cuenta Teatro, conformado por un grupo de jóvenes colombianos que realizan varias presentaciones en el transcurso de la noche en las que combinan actos de malabarismo y elementos del arte clown.
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EL festín de comida que se encuentra en el septimazo incluye puestos ambulantes de mazorca asada, chorizo con arepa, perros calientes, hamburguesas, arepas rellenas, algodón de azúcar y fresas cubiertas con chocolate. También hay una variedad de locales con un sinnúmero de ofertas gastronómicas que van desde la comida rápida hasta restaurantes y cafeterías en las que se pueden degustar las famosas onces santafereñas.
El septimazo se ha convertido en un buen ejemplo de espacio urbano verdaderamente público, ya que, durante sus 6 horas de duración, una variedad de personas se encuentran y comparten este espacio de convivencia ciudadana en el que, alrededor de un mismo espectáculo, se puede observar un círculo conformado por habitantes de la calle, estudiantes, trabajadores, oficinistas, ejecutivos, extranjeros, entre muchos otros. Todos tienen derecho a ver el espectáculo que más les guste y pagar una módica suma que va desde unas cuentas monedas hasta una gran sonrisa.
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