Bogotá, Colombia.
2008
Fotografías por Miguel García, Andrea Osorio, Maya Socha, Mauricio Esguerra y David Gómez
Texto por Diego Luis Martínez —
Historias del Blues
Este es el testimonio fotográfico del primer Festival Blues DC realizado en Bogotá en noviembre de 2008. Cinco fotógafos del Colectivo se dieron a la tarea de registrar el desarrollo del Festival pero también de mirarlo por dentro. A continuación el relato de lo que se vió y vivió al son de las guitarras y armónicas en este Festival.
Fueron cuatro días espectaculares. Desde que supe la idea de la realización del festival, casi en el mes de mayo del 2008, mi cabeza no hizo sino pensar y pensar en lo maravilloso que sería estar casi una semana completa escuchando blues en vivo.
Finalmente el momento ansiado llegó y los amantes del blues en Bogotá pudimos disfrutar de un gran plato que comenzó con Barrelhouse Chuck y cerró con un espectacular jam.
Barrelhouse Chuck demostró por qué es uno de los grandes pianistas que tiene la escena de Chicago en la actualidad. Además de ser muy cálido como persona, tiene un sentido particular del humor sobre el escenario teniendo en Harmonica Todd una pareja que le hace el juego perfecto. Su compañero es un virtuoso del instrumento, conocedor de muchas técnicas, y a la vez un gran artista que sabe manejar muy bien al público.
Michael Powers estuvo a la altura de los acontecimientos. Tocó con la organista Sarah McLawler, a quien poco vimos (porque estaba detrás del Hammond B3) y también escuchamos poco, pero con esa escasa aparición mostró que es una artista sin igual.
Al argentino Gabriel Grätzer lo vi solamente en el jam, por lo que poco puedo hablar. Sin embargo de lo que he escuchado en discos, lo que hizo en el último día y lo que dijeron algunos amigos acerca de su presentación, se puede concluir que es un excelente músico que maneja un discurso distinto al de los demás, pues él está mucho más enfocado hacia la enseñanza del blues, a conocer su historia, y por esa razón sus conciertos tienen un toque didáctico que los hace muy especiales.
El punto alto del festival fue The Pack A.D. Una propuesta completamente diferente. Todos venían a exponer su sonido blues tradicional, el que escuchamos en los discos de los grandes, el que transmitimos por la radio, pero este par de mujeres vinieron con el punk-blues que, aunque no es una propuesta nueva, en nuestro país apenas se está conociendo. Sorprendente la fuerza que tiene Becky Black sobre el escenario, una voz que en cualquier momento se desgarra y recuerda a Janis Joplin. Además posee un gran dominio del slide, lo cual hace que las canciones de la banda suenen completas solo con la presencia de la batería de Maya Miller, quien se encarga de golpear sin piedad los tarros de su batería. Este dúo tiene bastante futuro. Quedaron con muchas ganas de volver a Bogotá.
En cuanto a los colombianos, solo pude apreciar a Blind Charlie and the Killer Band y tengo que decir que realmente me sorprendió por la fuerza que tienen sus canciones, gracias a esa mezcla de blues y country. A eso le podemos sumar que sus compañeros de banda se han acoplado en buena medida, logrando así un sonido muy compacto. A The Black Cat Bone lo he visto varias veces, aunque quedo con la espinita esta vez porque su presentación en el Colombo Americano fue acústica. Smoking Underdog, tengo que verlos.
Después de la tempestad musical vino la calma. El tiempo para mirar los resultados y pensar en el futuro. Es posible que tengamos Blues D.C. en 2009.