El municipio de Guapi, al sur del departamento del Cauca, es un pueblo de pescadores y mineros, habitado en su mayoría por afro descendientes. Allí, como en muchos pueblos negros a lo largo de la costa pacifica colombiana, subsiste la tradición de cantarle a los muertos para que hallen el camino al más allá y se reencuentren con sus ancestros.
Estos cantos funerarios se conocen como ‘Alabaos’ y representan lejanos fragmentos de las religiones africanas que fueron traídos América. Aquí los esclavos mantuvieron en su memoria la esencia profunda de sus prácticas religiosas, y, junto a la imposición de la doctrina católica, surgieron nuevos significados.
En los ‘Alabaos’ se puede advertir el fundamento de las costumbres africanas, el sincretismo con la religión católica y el legado español. En este ritual ancestral participa la comunidad entera facilitando correcta transición del difunto de esta vida a la otra. Las comunidades negras del pacífico colombiano asimilan la muerte como un transito, una regeneración; nadie muere definitivamente.